Carta abierta a un padre-entrenador
Como entrenador de fútbol base que soy, quería dejar aquí una reflexión para todos aquellos padres-entrenadores (por desgracia cada vez más habituales) en el fútbol base contemporaneo.
Soy una persona, y como tal tiendo a equivocarme y necesito que la gente de mi entorno me ayude a darme cuenta de mi error y así poder mejorar. Si no, es dificil conseguir una progresión.
Por ello, yo le pido encarecidamente su ayuda para mejorar como entrenador.
Por favor, enséñeme a sacar el mejor once titular que pueda, enséñeme a hacer bien los cambios, enséñene a sacarle el máximo partido a mis jugadores, a motivarles para los partidos con presión. Por favor, enséñeme a hacer de estos chicos personas correctas y con valores para el día de mañana.
Pero por favor, no me enseñe a criticar al entrenador día a día, a minar su figura ante su hijo. No me enseñe a criticar desde la grada a mis jugadores (compañeros de su hijo), ni ha quejarme y dar mal ejemplo. Y sobre todo, por favor, no me enseñe dia a dia su hipocresia, porque creo que asi es dificil progresar.
Por lo tanto, ¿qué puede aportar usted a mi vida, y lo que es más importante, qué le puede usted aportar a su hijo?
Para concluir quiero hacer una reflexión. Todo futbolista de base juega para divertirse pero ¿Y su padre?




